martes, 13 de noviembre de 2007

Glosario básico sobre Comunicación y educación


A menudo utilizamos palabras sin conocer, en realidad, cual es su verdadero sentido. Este glosario es una pauta que nos puede ayudar a comprender mejor algunos de estos términos que están relacionados con la comunicación y la educación.

Emitir es pasar una señal de un polo emisor a un receptor. Deberíamos diferenciar la emisión de la difusión, ya que esta última hace referencia a una señal que llega a un público amplio, es decir, el polo receptor se convierte en masivo.

Para comunicar es necesario que haya una reciprocidad. Por tanto, interviene la interacción o el intercambio de papeles entre el emisor y el receptor. Por otro lado, informar no implica una respuesta del receptor.

¿Cómo podemos diferenciar entre noticia e información? En una primera instancia, estos dos términos podrían ser sinónimos. En realidad, la noticia es un género informativo que consiste en describir sin valorar. Por tanto, en este sentido se diferencia de los géneros de opinión, en los que se añaden valoraciones, juicios. La información, en cambio, se sitúa en una esfera mucho más general. Debemos concebirla como algo más amplio que un género periodístico concreto.

Para difundir nuestro punto de vista es imprescindible la argumentación, ya que implica justificar nuestro punto de vista. Además, implica un proceso lógico en el que intentamos convencer al otro. En cambio, cuando narramos asumimos el rol de un observador objetivo que explica el proceso de transformación de algo. Este último aspecto es el que diferencia la narración de la descripción: cuando describimos explicamos sólo un punto concreto, sin hacer referencia al proceso de transformación.

Educar es emitir un conocimiento. Por tanto, en este punto podemos establecer que instruir persigue este mismo objetivo. El aprendizaje se derivaría del proceso de educar o instruir. En realidad, este término es más complejo, ya que aprender hace referencia no tan sólo a los conocimientos, sino también a las habilidades. De estas habilidades, debemos destacar la cognitiva. Dicha habilidad tiene diferentes orígenes: sentidos físicos, el sentido psicológico, la memoria y la imaginación. Nuestro cerebro combina estos mecanismos para conocer cualquier objeto. Primero la información nos llega a través de los sentidos. A continuación, en nuestro cerebro se combinan las sensaciones pasadas con las presentes y, por último, un toque de imaginación. La imaginación no es más que la recombinación en la memoria generando objetos o elementos que no están en la realidad. Este proceso no sólo nos permite reconocer nuestra realidad, sino que también nos abre la puerta al razonamiento.


Razonar es descubrir cosas que no sabes, a partir de tus propios conocimientos limitados, vas adquiriendo otros. Razonar engloba la deducción y la inducción. La deducción es un fenómeno lógico que va del general a lo particular. Por tanto, siempre es verdadero. En cambio, la inducción es un proceso que se basa en sumar casos particulares. Es decir, que siempre es hipotética, ya que siempre podríamos encontrar un caso particular que nos rompiera nuestra hipótesis.

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